28 de agosto de 2007 en el Acto de recordación en la Embajada de Grecia en Buenos Aires, Agrentina
Buenos Aires, Agosto de 2007
Agradezco a la Embajada de Grecia y a la DAIA el honor de haber sido invitado a este homenaje a los sobrevivientes de la Shoá.
Y yo, como sobrevivente de Auschwitz, oriundo de la isla de Rodas, me presento para testimoniar sobre lo mas tenebroso y horripilante de la historia de la humanidad, durante la época del nazismo.
No solo entramos a un infierno que desconocíamos, entramos a un infierno al que el mundo entero, aún después de su destrucción, tardaría años en reconocer.
Algunos podrían pensar que durante estos 60 años, estuvimos transmitiendo y contando lo que allí sucedió. La forma en que vimos morir exterminados a nuestros hermanos. Tratando de explicarle al mundo lo inexplicable. Pero no fue así.
Los Nazis no solo se llevaron a nuestros hermanos. También se llevaron nuestra identidad, nuestra dignidad y nuestras ganas de vivir.
Tardamos muchos años en recuperarlas. En Back to sentirnos Persons.
No queríamos revancha. Solo Back to ocupar un lugar en este mundo. El lugar que a nuestros hermanos se les había negado.
Cuando pienso que hace 63 años entramos en Auschwitz, me recorre un escalofrío por todo el cuerpo.
Sesenta y tres años puede ser la duración de la vida de una persona y no me refiero a una vida corta como la que tuvieron nuestros hermanos, familiares y amigos que murieron con apenas 8,14,25 o 30 años.
Me refiero a una vida con posibilidades de desarrollarse, trabajar y formar una familia.
Una vida como la que deberían haber vivido los seis millones de judíos exterminados en la Shoá.
En estos últimos 12 años muchas cosas nos han pasado a todos.
Yo por mi parte, entendí que tenía mucho para dar, aún cuando ya creía
que a nadie le interesaba escuchar lo que nos sucedió en los campos de exterminio.
Cada semana nos invitan para dar testimonio frente a públicos muy diversos. Estudiantes de colegios secundarios y universitarios, integrantes de las fuerzas armadas, religiosos, abogados, psicólogos, periodistas y mucha gente más se reúne a escuchar nuestro testimonio de Vida.
Sus caras, sus emociones, sus preguntas y sus silencios nos confirman la importancia de seguir transmitiendo lo vivido para que pase de generación en generación. Este acto tan feroz y cobarde perpetrado contra nuestro pueblo, nunca puede ser olvidado.
Pasaron casi 50 años, hasta que el mundo empezó a hablar de nuevo.
Hasta que empezaron a preguntarnos a los sobrevivientes “Que pasó en Auschwitz?”.
Algunos sobrevivientes prefirieron callar. Habían callado 50 años ¿por qué deberían hablar ahora?.
Hoy estoy aquí para seguir recordando lo que nos pasó. Y seguiré recordándolo aquí, año tras año, mientras tenga voz para contarlo a quien quiera oírlo.
No existen palabras que puedan explicar lo inexplicable. Es mi deseo que los historiadores transmitan en su real dimensión lo ocurrido en la Shoá; ya que algunos quieren minimizarlo y aún negarlo, demostrando que fue un hecho más de la Segunda Guerra Mundial, para así lavar sus culpas.
Durante muchos años sentí miedos, culpa por haberme salvado, y mi familia no; angustias por estos tremendos recuerdos y verguenza de contar lo que había vivido.
Porque nunca es tarde para recordar y siempre es bueno sentir que estamos juntos y que no nos han vencido.
Muchas Gracias
David Galante - B7328
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